martes, 13 de noviembre de 2007

Ejercicio dos: cuenta lo que quieras. "La ciudad de las bestias"

Cuando a Alexander le dijo su padre que tendría que irse una temporada a Nueva York con su abuela Kate, la idea no le gustó nada. Le recordó cuando con seis años Kate lo había tirado a una piscina para que aprendiera a nadar, o la ocasión en que lo encerró en el coche, con ella dentro fumando, para que dejara de fumar (esto le había costado tres días en cama). Lo máximo que hizo su padre fue reírse de manera nerviosa y luego cerró la puerta del cuarto.
Al día siguiente cogió el vuelo para Nueva York y cuando llegó se encontró con que Kate no lo estaba esperando. Aguardó un rato pero al ver que no llegaba decidió irse solo a tratar de encontrar el apartamento de su abuela. Le costó bastante y, cuando por fin llegó, Kate lo esperaba. Como era previsible, no estaba preocupada y lo único que le dijo fue:"¿Cuánto has tardado? Si no sabes moverte en Nueva York, dudo mucho que sepas moverte en el Amazonas." Alex se sorprendió, pero luego llegó a la conclusión de que la revista para la que trabajaba su intrépida abuela, la Internatonal Geogrphic, le había mandado hacer un reportaje a una de las regiones menos exploradas del mundo.

Cuando despertó, Kate ya lo estaba esperando con el equipaje hecho. En el aeropuerto se reunieron con los fotógrafos Joel González y Timothy Bruce, inseparables compañeros de su abuela, que le contaron que iban al Amazonas en busca de una bestia milenaria que algunos rumores situaban allí.

Alex no podía imaginarse las fantásticas aventuras que en el Amazonas esperaban por él.

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